Así pienso · Estado austero
Liposucción al Estado
Luego del paso del PetroQuinterismo es urgente una liposucción al Estado. La plata de los impuestos merece el mismo cuidado con el que una familia administra su mercado.
Por Alejandro Arbeláez A. · · 2 min de lectura

El proyecto de ajuste fiscal, provocado por el hueco que dejó el PetroQuinterismo a las finanzas del país, producto de su derroche y la corrupción, es urgente. Es entendible que el gobierno de Abelardo le proponga al Congreso un ajuste fiscal.
Sin embargo, el bolsillo de los colombianos está muy golpeado.
Detrás de cada peso hay trabajo: alguien madrugó, abrió un negocio, cumplió una jornada o vendió una cosecha. Como economista y servidor público, entiendo la urgencia de ordenar las cuentas del país.
Los cinco pilares de mi partido, el Centro Democrático, ofrecen un camino coherente para esta discusión: seguridad democrática, confianza inversionista, cohesión social, Estado austero, descentralizado y transparente, y diálogo popular.
Respaldo la propuesta de Andrés Julián de reducir de 18 a 7 los ministerios y eliminar las duplicidades de funciones entre la Nación y los territorios. Según sus estimaciones, la reorganización ministerial permitiría ahorrar tres billones de pesos anuales y la eliminación de duplicidades, otros diecisiete billones. Son cálculos que deben concretarse en una ruta técnica, con responsabilidades y resultados verificables.
Los entiendo conectados con la vida cotidiana: tranquilidad para trabajar, condiciones para crear empleo, oportunidades para progresar, cuidado de los recursos públicos y disposición para escuchar. La responsabilidad fiscal debe servir a esos propósitos. Un país necesita empresas que inviertan, trabajadores que puedan construir patrimonio y servicios públicos que respondan. Gobernar exige también cuidar ese equilibrio y escuchar a quienes sostienen la economía con su esfuerzo diario.
Con certeza la bancada del CD, con el liderazgo del Presidente Uribe, emprenderá una discusión con rigor, sin apasionamientos y respeto por el Gobierno y la crisis fiscal que atravesamos.
La ruta está buena: simplificar la administración, precisar quién hace qué y darles a las regiones capacidad para resolver. Desde su posesión, Andrés Julián planteó la austeridad como un deber con los antioqueños y lo aplicó en su gobierno. Hoy lleva esa convicción a una discusión nacional que exige decisiones de fondo.
Creo en una austeridad que se vea en mejores servicios y en una autonomía que venga acompañada de responsabilidad, solidaridad y cuentas claras.
Antioquia tiene una tradición de esfuerzo, iniciativa y capacidad para sacar adelante causas difíciles. Desde esa convicción debemos aportar soluciones al país: eso empieza por un Estado que cuide la plata de quienes lo sostienen.